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Ocurrió en el Cerro

Nos pusimos a hablar. Le pregunte ¿Qué haces aquí? y me contesto que su pasión eran las cuatro ruedas de su skate, que le encantaba hacer trucos y que se pensaba pasar toda la tarde tirándose por las rampas.
Sin que me diera cuenta se coloco las zapatillas y salio lanzado. Fue una locura empezó con unOne Footed, le siguió el Karate Flip, continuó con el cuádruple flip,despues vino un 360 triple flip y nos dejo la boca abierta con un 900º. Para el final dejo un Fakie Bigspin Inward Heelflip que nos puso los pelos de punta.

Brian y sus amigos se quedaron petrificados.Sus bicicletas ni se movieron. Sabían que como todas las tardes, algo diferente estaba pasando.

Aquel muchacho sin decir palabra, se bajo de su skate, se quitó las zapatillas y allí te está esperando para darte una nueva exhibición.¡Y TODO GRATIS!





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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana