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Circulando por cañadas reales

Nos hemos encontrado varios tramos de cañada real y nos hemos encontrado con rebaños de ovejas en varias ocasiones. Labores de pastoreo que hemos podido contemplar en primera persona. Viejos pastores que con sus rebaños salen a primera hora de la mañana para regresar con las luces del atardecer. Sus grandes mastines nos han dado más de un susto. En su noble labor de defender al rebaño del ataque de los depredadores.

Lo que te encuentras en el asfalto.

Cadáveres de animales atropellados por los potentes coches que circulan por las carreteras comarcales. Nos encontramos habitualmente animales pequeños que deslumbrados por las luces o asustados por el ruido de los coches , se quedan paralizados viendo como se acercan a toda velocidad. La consecuencia es inevitable e irreversible.En esta ocasión ha sido un lagarto.

¡Tremendo!

Pedalear por esa Castilla a medio día y con temperaturas cercanas a los 40º es tremendo. Y que bien sienta llegar al final de etapa y darte una duchita de agua templada mientras te desprendes de todo el sudor del día. Eso es lo que hemos hecho los últimos diez días mientras recorríamos el precioso camino del destierro del Cid Campeador.

La vida no debería ser...

La vida no debería se un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta:  ¡Uf! ¿Vaya viajecito!