Pedalear por esa Castilla a medio día y con temperaturas cercanas a los 40º es tremendo. Y que bien sienta llegar al final de etapa y darte una duchita de agua templada mientras te desprendes de todo el sudor del día.
Eso es lo que hemos hecho los últimos diez días mientras recorríamos el precioso camino del destierro del Cid Campeador.

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