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Año viejo

Despediremos el año con nuestras dos pasiones. Bicicleta y Fotografía. Intentaremos hacer lo de todos los años. esperamos volver a encontrar a los mismos ciclistas con distintas monturas ( por supuesto), serán los mismos kilómetros de diversión en los que recordaremos lo que ha sido nuestro año sobre la bicicleta. Y tendremos tiempo tambien para rodar en solitario y dar nuestro tiempo a todo lo bueno que nos ha pasado en estos 365 días. Y por supuesto desearemos que el próximo año sea como el que se acaba. Solamente me queda darte las gracias por seguir al otro lado de la pantalla, desearte un feliz año 2016 y esperar que las historias, comentarios, imágenes y vídeos que hemos posteado te hayan hecho la vida un poco más amable.

Esa bicicleta que ya ha desaparecido

Miras tu archivo fotográfico y descubres una imagen inesperada. Esa bicicleta que ha desaparecido que ya es historia. Y descubres que esa fotografía está hecha el mismo día que descubriste que ese carbono se había partido. Mi querida bicicleta hace tiempo que ha caído en el olvido. Recuerdas los compañeros de salida, recuerdas la famosas Praderias por las que circulaste, recuerdas el celebre bocadillo de queso de tu amigo e incluso te acuerdas de los pinchazos de tu amigo de finísimo oído. Ese amigo que solo con escuchar el sonido del cuadro me aseguro que estaba partido. Un sonido que le era familiar por haberlo escuchado una sola vez en un vídeo de Youtube. Por suerte ese buen amigo con tan buen oído sigue acompañándome habitualmente en esas salidas montañeras. 

Seguridad para nuestras bicicletas

Lo que comentaba esta mañana con un amigo experto en seguridad ciudadana. Para que nuestras queridas bicicletas no sean sustraídas es necesario que nos gastemos una pasta en candados y evitemos cierres rápidos en nuestras ruedas. Pero paseando he visto que hay otra solución y es, ni más ni menos, dejar que te la vigile un experto en la materia.

Todavía quedan muchachos...

En mi ciudad todavía quedan muchachos que salen con sus bicis a pasear y se sientan en sus sillines a contarse historias. Seguro que también se cuentas sus sueños. Sus caras y sus sonrisas nos gustan porque delatan estar  a gusto  con la vida que llevan. Solo esperamos que su futuro vaya sobre ruedas.