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Agradecidos

Te pone la casa, te presta su sabiduría, te lo cuenta con palabras sencillas, te lleva por lugares de película, te transporta a otros mundos no muy lejanos y si muy heroicos. Y todo con tranquilidad, serenidad, humildad y modestia. Además todo aderezado con el sudor, la sangre y las lagrimas que nos proporcionan nuestras monturas. Por eso no la palabra que nos ronda por nuestra cabeza es "agradecidos", y de verdad que lo estamos.

Que alegría más tonta

Se ponía el sol

Se ponía el sol detrás de mi casa y me pillaba en un momento especial. Me acordaba de mi buen amigo que está pasando por momentos dificiles. Mañana le toca una operación de nueve horas y su futuro será subir montañas durante una temporada. Pero acaso no es nuestra vida igual. Todos los días subiendo montañas. Todos los días volviendo a nacer y volviendo a vivir. Por eso llevo días recordando esos fines de semana de los 90, con mi buen amigo. Recuerdo nuestras sonrisas y nuestra inexperiencia en esto del montain bike. Nuestra vestimenta, nuestras bicis y sobre todo sus bicis. Aquellas klein tope de gama que hacían las delicias de todos los que le acompañábamos. Y ese color naranja de su tubería que recorría aquellos caminos todavía sin huellas de tacos gordos . Un gran beso para el y para todos los que visitáis esta bitácora

Hablando

Hoy mi idea era hablar un poco de humildad, de modestia y de tomarselo con honestidad esto de andar en  bicicleta, o mejor, esto de andar por la vida. Pero para que hablar de estas cosas si un paisaje como el que te muestro te hace sentir todas estas cosas. A la izquierda de la imagen queda el Manpodre y el camino que se curva, nos llevaba hasta el Arcenorio después de una buena subida. Si no te haces humilde cuando recorres en tu bicicleta estos parajes, con la única energía que la de te proporcionan tus piernas, entonces no te sirve de nada salir de la ciudad.