4 de agosto 2025 Gijón/ Viveiro/ O Barqueiro
Seguimos adelante con el plan que trazamos hace un par de años: recorrer, sin atajos, todo el litoral gallego. Esta vez lo hacemos de la mano de un pescador curtido, conocedor de los secretos que esconde esta costa indómita. Cinco días de ruta pegados a los acantilados, buscando siempre la grava, las carreteras secundarias y el rumor del mar como compañero constante.
La aventura comienza con un madrugón y un tren de cercanías rumbo a Viveiro. Un trayecto lento, casi hipnótico, que nos permite descansar, mirar por la ventana y dejarnos invadir por esa mezcla de nervios e ilusión que solo aparece antes de algo grande.El recorrido lo hemos diseñado tomando como referencia el track de un viejo amigo, alma mater de Btt Asturcon, cuyos consejos han sido clave para equilibrar etapas y mantener el espíritu del viaje: avanzar sin prisa, disfrutar y conocer cada rincón con calma.
Primera jornada superada. Acantilados, playas vírgenes y relatos de pesca. Esto no ha hecho más que empezar.
5 de agosto de 2025 · O Barqueiro – Cariño
El día amanece limpio y brillante, con ese cielo azul que promete kilómetros memorables. Sin prisas excesivas, nos despedimos de O Barqueiro con una temperatura perfecta para pedalear y la sensación de que la jornada será de las que dejan huella.
Tras superar algún que otro desnivel, alcanzamos el famoso banco de Loiba. La calma que nos había acompañado durante la mañana se rompe por unos minutos: decenas de visitantes se acercan atraídos por la panorámica. Y no es para menos. Las vistas son imponentes, abiertas al infinito del Cantábrico.
La ruta continúa por Ortigueira, Ponte de Mera, Veiga y Figueiroa, con parada obligada en su mirador. Cerramos etapa en Cariño, no sin antes detenernos en la Praia da Basteira y la playa de A Concha.
Ya en el puerto, brindamos con una cerveza antes de buscar descanso. La noche nos espera en el Hostal Restaurante Cepa, un rincón con alma marinera donde las historias de mar y pescadores alargan el día hasta casi apagarlo.
6 de agosto de 2025 · Gijón – Cariño – Valdoviño
San Andrés de Teixido nos devuelve de golpe a la Galicia más turística, abarrotada de visitantes. Imposible olvidar la “tremenda” tortilla —de dudosa artesanía— que nos sirvieron. Todavía hoy sigue siendo motivo de risas en nuestras salidas graveleras. Aun así, sería injusto marcharnos sin reconocer que es un lugar cargado de simbolismo y magia.
Antes de terminar la jornada, nos paramos en el Miradoiro de Paraño y comentamos la increíble variedad de terrenos por los que hemos rodado: asfalto, pistas en perfecto estado y bajadas potentes que nos conducen hasta Valdoviño con la sensación nítida de haber vivido una etapa memorable sobre nuestras queridas bicicletas de gravel.
Como anécdota final del día, cabe destacar que dormimos en un lugar que, además de alojamiento, ofrecía… servicios funerarios para la zona. Galicia, una vez más, dejándonos historias imposibles de olvidar.
7 de agosto 2025 Valdoviño-Ferrol
Muy recomendable el desayuno en el Hotel Valdoviño Express, acompañado de unos dueños llenos de anécdotas, totalmente admirables y un ejemplo vivo de lo que significa ser un gallego emprendedor.
Nos sorprende el Faro de Punta Frouxeira, todavía en el concello de Valdoviño. Construido en 1992 con un diseño vanguardista, nos detenemos para disfrutar de unas vistas espectaculares. La salida la hacemos por un antiguo camino de pescadores, lleno de dunas que ponen a prueba nuestra destreza sobre la bicicleta.
Disfrutamos de lo lindo pedaleando por pistas en un constante sube y baja, siempre en buen estado, que nos conducen hasta el Cabo Prior, pasando por playas tan bonitas como Campelo, Lopesa, Sartaña y Santa Comba. En este punto, las vistas son simplemente maravillosas. Aquí se conservan los restos de las antiguas baterías costeras, donde impresiona la magnitud de las edificaciones militares: búnkeres, casamatas, túneles y restos de la guarnición. La visita es obligatoria, así que nos regalamos un pequeño tour entre estas construcciones cargadas de historia.
El alojamiento nos lleva su tiempo. Damos con un hotel en el que parece que el reloj se detuvo hace años y que deja claro que vivió tiempos mejores. Aun así, hay margen para hacer algo de mecánica: las bicicletas dormirán bien custodiadas en un pequeño cuartucho de un garaje colindante.
El paseo por la zona de restauración resulta todo un éxito. Además de cenar estupendamente, tenemos la oportunidad de conocer de primera mano la complicada realidad actual de los autónomos que trabajan en el sector
8 de agosto 2025 Ferrol-Santiago
A continuación llega el momento más complicado del día. La salida de Ferrol resulta caótica, con mucho tráfico y una navegación complicada incluso para nuestros GPS. Sin embargo, una vez cruzado el puente y ya en la zona de Neda, todo cambia por completo. Comenzamos a saborear el auténtico espíritu del Camino de Santiago. Decenas de peregrinos se cruzan en nuestra ruta y ese ambiente tan especial, que todo lo impregna, nos hace pedalear con alegría y a un ritmo constante.
Pasamos por Pontedeume, muy concurrido, donde una pequeña equivocación nos obliga a retroceder y retomar la senda con calma. Más adelante, cuando el sol ya empieza a apretar de verdad, hacemos parada en Betanzos. Nos sentamos en una terracita para degustar sus famosas tortillas y vivimos uno de los grandes momentos del día. Turismo y vida local se mezclan en un cóctel perfecto que nos alegra la mañana.
El camino continúa con un constante sube y baja, alternando carreteras regionales en muy buen estado y pistas por las que las bicicletas corren con facilidad. En un momento dado optamos por la nacional para avanzar más rápido, pero enseguida nos damos cuenta del error y regresamos al Camino. El flujo de peregrinos ha disminuido y, con la solana que cae, apenas encontramos pequeños grupos. Solo al detenernos descubrimos algunos bares llenos de caminantes, algo comprensible cuando el termómetro llega a marcar hasta 40 grados.
Desde Sigüeiro hasta Santiago hacemos el tramo del tirón, disfrutando especialmente de unas pistas rapidísimas y con un firme espectacular. Así llegamos a Santiago de Compostela tras completar 110 kilómetros y acumular nueve horas de bicicleta en las piernas.
Nos sentamos en la Plaza del Obradoiro con una sensación difícil de describir, saboreando el final de la etapa. Poco después ponemos rumbo a nuestro destino, el Albergue A Casa do Boi, donde nos espera una velada especial, arropados por la familia de mi querido compañero de viaje.
9 de agosto 2025 De vuelta a casa.
Nos despierta al amanecer el típico ajetreo de los peregrinos, para quienes la jornada comienza casi siempre al alba. Para nosotros, sin embargo, el día amanece como una suave resaca de emociones y momentos vividos. Un espléndido desayuno nos reúne entre conversaciones pausadas y comentarios cómplices sobre lo que ha dado de sí este viaje. Ya llevamos unos cuantos kilómetros en nuestro proyecto de recorrer la costa cantábrica y atlántica. En esta bitácora —y más adelante— hablaremos de las Rías Baixas, de su Camino de los Faros y del camino hasta Nazaré que nos hemos marcado en estos últimos años. Pero eso quedará para otras entradas.
En el albergue mantenemos una conversación tan larga como sabrosa con el dueño, otra historia de emprendimiento admirable, de esas que se construyen a base de trabajo, cercanía y una forma de entender el negocio donde el cariño y el buen servicio sobresalen muy por encima de la media. Recogemos las bolsas, las ajustamos a nuestras queridas bicicletas de gravel y, antes de ponernos al volante para afrontar los kilómetros de vuelta, recibimos una invitación inesperada: una comida extraordinaria en casa de unos familiares de mi compañero de viaje.
Quien escribe valora cada vez más esa hospitalidad sincera: ese gesto tan sencillo y tan grande de ofrecer comida, tiempo y conversación a personas a las que apenas conoces. Y casi siempre ocurre lo mismo: las buenas charlas, las anécdotas compartidas y el buen rollo terminan dando verdadero sentido a este tipo de viajes. Porque al final, más allá de los paisajes o los tracks bien diseñados, lo esencial son las personas que te encuentras por el camino y, sobre todo, la persona con la que decides recorrerlo. En ese sentido no podemos estar más satisfechos: todo ha salido rodado. El tiempo ha sido magnífico, el recorrido ha funcionado a la perfección y la sintonía ha sido total, respetando en todo momento los intereses del otro y llevando un ritmo acorde a la condición física de ambos. Viajar así es un lujo silencioso que no siempre se valora lo suficiente.
En el tintero se quedan encuentros preciosos: el cicloturista de Alicante, la historia de la tortilla de Teixido, la fotografía de la funeraria de Valdoviño… y muchas más escenas que seguramente podré contar en persona a quienes hayáis tenido la paciencia —y las ganas— de llegar hasta esta última linea.
Ficha técnica de la ruta
Nombre: Rías Altas
Fechas: del 4 al 9 de agosto de 2025
Salida / llegada: Gijón – Santiago de Compostela
Distancia total: 345 km
Etapas (con enlace a los tracks):
Dificultad física: Media
Dificultad técnica: Media
Bicicleta recomendada: Gravel
Época del año recomendada: Primavera, verano y otoño
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