Estos recorridos por la España abandonada nos ha enfrentado a todo tipo de personas. Habitantes de pueblos que te ofrecen todo lo que tienes y que se "desnudan" delante del que les escucha. Ejemplo de sinceridad y de bondad que difícilmente vemos en la ciudad. La puerta de sus casas se abre y te invitan a pasar con la mayor de las amabilidades. Sus casas siempre están llenas de tesoros en forma de recuerdos. Tesoros que para un urbanita son mucho más grandes. Cierto eso de que el que menos tiene es el que más da.
Y seguimos preguntándonos ¿ por qué no aprendemos de ellos? ¿Por qué no aspiramos a parecernos un poco a ellos? y ¿ por qué no imitamos su comportamientos?

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