Cuando vas a las concentraciones y te encuentras con discapacitados haciendo lo mismo que tu, solamente te queda mirar y sentir admiración. Te imaginas el esfuerzo que han tenido que hacer para llegar a la linea de salida. Piensas en la cantidad de energía que han gastado antes de empezar. Sufres imaginando las barreras que han superado esa misma mañana. Ves su cara de satisfacción y la concentración con que se toman la ruta.
Y solamente te queda el cuerpo para mirar y ver como rueda a tu lado. El silencio es nuestra única respuesta.

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