Queda lejos ya esa imagen de hace tres días. Hoy las hojas de los árboles adornas nuestros carriles y el agua inunda nuestros paseos. Se inicia la transición al verdadero cambio de estación. Diluviando dejamos atrás un martes de noviembre. Las luces, ya olvidadas, de nuestra querida Asturias. Ya se nos olvidaron las nubes grises y la lluvia continua y pertinaz. El cambio climático nos está jugando estas malas pasadas.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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