La libertad de salir solo. La libertad de no estar sujeto a tus queridos compañeros. La libertad de mirar y ver a tu alrededor. Miles de kilómetros y la suerte de poder contemplar la luz y el color de las paredes. La suerte de conocer a los artistas que llenan de mensajes positivos nuestras paredes. Y la suerte de ser tolerante, viajeros, alegres, amables, resistentes, libres y tantas otras cosas que nos brinda nuestra sociedad occidental.

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