Tiempo para tener cuidado con el suelo deslizante. En las carreteras el hielo nos puede jugar malas pasadas y en las carreteras de montaña los sustos son la tónica de la temporada. En estas latitudes (norte de España) ha llegado el invierno para quedarse y nos gusta. El silencio de los parajes de montaña. El color blanco que todo lo invade. Lo particular que es pedalear por el terreno nevado. Y la diversión que nos proporciona un cambio tan grande.
El inconveniente del frió se solventa fácilmente con una equipación de calidad o sumando unas cuantas capas. Aunque ya esta garantizado el dolor de manos y de pies. Nada que no se pueda arreglar con una buena ducha en agua calentita.

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