Quedarse en la parte de atrás del pelotón es algo que siempre me ha gustado. Pararme, sacar la cámara de la mochila, disparar, recoger y volver a incorporarme al grupo. Retomar la conversación o apretar la marcha y llegar al grupo asfixiado, esas son las dos opciones.
Pero cuando vas con este tipo de pelotones, sabes que al llegar a la cima te los encontrarás. Te sientes protegido y cuidado por el resto de compañeros. También sabes que pueden contar contigo, que compartirás avituallamientos, que intercambiaras track y nuevos caminos.

¡ja,ja! Y también es archisabido que nada más que llegues a ellos y sin que apenas te dé tiempo a dar buena cuenta del plátanu que previamente y con grandes esfuerzos has conseguido sacar del bolsillo trasero de tu maillot, ni tampoco a recuperar un poquitín del resuellu perdido, ellos, o uno de ellos, en medio del sano cachondeo dejará oír su voz y con un "¡acaba de llegar el que faltaba, venga vamos que tengo que arribar a casa antes de...!" emprenderán la marcha.
ResponderEliminarMuy bueno, Jose
Saludos del becariu