Ese mirlo macho también se ha pasado por el escenario. Nuestra Orbea Sierra Nevada ha visto como era parte del escenario.
Días de descanso para unos neumáticos muy desgastados por las piedras y el polvo del camino. Pero siempre nos sorprende lo cuidadoso que son los dueños de estas clásicas. Son sus tesoros y por eso las cuidan con amor y cariño.

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