miércoles, 23 de mayo de 2018

Tomando café

En mi café favorito me encuentro todos los días con esta escena. Una magnifica bicicleta llegada del frió, apoyada en el cristas que da acceso al local. Una distinguida y elegante bicicleta a la que su dueño tiene en gran estima. Día a día observo como la va llenado de complementos que sin duda facilitan la vida a su propietario.
En una ciudad en la que la bicicleta no esta implantada, estos ejemplares no pasan desapercibidos. Al que escribe le gusta ver a sus dueños y descubrir su estilo de vida, su forma de comportarse y su manera de pilotar bicicletas. 
Esperemos seguir, por muchos años, viéndola en el mismo lugar.  A su dueño no le gusta verla encadenada a una farola y por eso siempre descansa sin ataduras apoyada a la pared.

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