Entre viñas y a 40º. Detrás de un grupo de 300 ciclistas y con el calor en el cogote. Pero es el Bierzo y hace que me sienta feliz rodando con un amigo. Son tres horas, solamente tres horas y hay que disfrutarlas como si fuesen las últimas. Hacer fotos, disfrutar de una charla tranquila y sincera. Llenar los pulmones con esos olores que son particulares de la zona.
Toda una jornada de lo que te llena en tu tiempo libre.
Repetiremos nos encanta el paisaje y el paisanaje.


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