Ellos si que están preparados para las caídas. Saben que en su modalidad va implícito el riesgo y por consiguiente las caídas. Es fácil verles con escayolas, brazos vendados o erosiones por brazos y piernas. Su diversión consiste en cometer los menores errores posibles. Siempre ensayo-error. Es divertido ver una sesión completa de entrenamientos. Poco a poco van venciendo dificultades y cumpliendo sus retos.
Nosotros competimos en otra liga. Lo nuestro es complicarse la vida lo menos posible y llegar a casa sin rasguños en el cuerpo.
Los he visto crecer y con la edad también ellos se van haciendo más conservadores. Sus saltos son más seguros y las dificultades técnicas las justas.
Hoy vuelvo a casa con magulladuras en una rodillas y el pequeño susto que nos da el ver la cara lamiendo el suelo. Nuestro casco ha cumplido su cometido. Nuestros huesos están completos y todo queda en una anecdota y el recuerdo de una maniobra mal hecha.

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