Cerramos el otoño en Toral de los Vados con su famosa ruta EL INFIERNO DEL BULLO. Dura salida en compañía de buena gente, El Bierzo en todo su esplendor. La mayor parte del recorrido por zona de castaños con lo que eso implica. Un preciso manto amarillento lleno de sorpresas. Algún que otro susto y barro para hacerlo más delicado. Enormes subidas y un tremendo descenso que nos hizo pasar algo de miedo. Mis compañeros disfrutando de las bajadas y el que escribe gozando, hasta donde el cuerpo aguantaba, en las subidas. avituallamiento de escándalo en el que incluimos una paella extrema y camaradería por todas partes. Tomamos nota y volveremos a recorrer las pistas del Bierzo.
Lo del chip y correr mirando el tiempo es otra historia. pero al llegar miramos el crono y marcaba unos "lamentables" 4.31, que nos supieron a gloria.

Incapaz ha sido el biker de la cámara ni tampoco la su sombra de lograr alcanzar y sobrepasar a esa especie de fantasma, cosa sobrenatural o cosa rara que se ha pasado todo el trayecto tomándole el pelo y siempre delante de él. Quizá el biker se debería haber cuenta a tiempo de que aquello que estaba persiguiendo con tanta empeño y ahínco no era un fantasma, sino una puñetera mancha que había - en mala hora- encontrado cobijo en el objetivo de su cámara. Ese biker se tenía que haber detenido a reflexionar sobre el porqué de su obsesión por perseguir a un fantasma que no era tal, y a continuación haber haber actuado en consecuencia, o sea, haciendo desaparecer la mancha.¡Jajaja!
ResponderEliminarSaludos
El becariu
La realidad es que el tipo iba disfrutando tanto, que en ese momento le importaba un pepino todo lo que pasaba a su alrededor. Como eximente decir que se acababa de comer un plato de paella regado con cerveza de la tierra. jajaja Un abrazo fiera
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