Me encontré esta bicicleta colgada en el garaje del hotel Águila Real de Cangas de Onis. Su propietario un aficionado a la bicicleta, ex corredor en equipos de centro Europa y buen amigo del pelotón de los años 80 y 90, así como de todos los míticos directores de equipos de aquella época. Pero la gran historia de esa bicicleta está en sus ruedas, su piñón fijo, sus frenos de varilla y todos los detalles de una bicicleta de época. En sus años mozos y ejerciendo de pastor, su dueño subía un día sí y otro también la carretera sin asfaltar de los lagos de Covadonga. Su objetivo controlar el ganado de su familia. Y eso a una edad muy temprana. Luego las historia continuó en Francia. La emigración de aquellos años llevó al dueño de la bicicleta a Francia. La afición, sus portentosas piernas y un entrenamiento duro llevaron al muchacho a participar en importantes competiciones ciclistas. Esta historia, todas las subidas a los Lagos de Covadonga, anécdotas personales en...