lunes, 1 de junio de 2015

En el autobus de Narciso por el concejo de Ponga

En esta ocasión hemos cambiado las dos ruedas por las cuatro de nuestro vehículo de motor. Hemos recorrido el concejo de Ponga de norte a sur y de este a oeste. Todo un fin de semana atravesando  carreteras plagadas de manchas boscosas y rodeado de gente autentica. Además de pasear por Ventaniella, patear Les Bedules y el bosque de Peloño, me he encontrado con gente amable y amante de su tierra. Emprendedores que se sienten orgullosos de sus orígenes  y que quieren vivir donde nacieron. Puedo recordar a Tamara una joven ganadera que pretende levantar una gran ganadería. A la señora de Sobrefoz que con sus dos alojamientos rurales pretende dejar encarrilado el futuro de sus hijas. La amable responsable del centro de interpretación que después de emigrar a la gran ciudad ha vuelto a San Juan de Beleño para iniciar una nueva vida junto a su familia y una infinidad de animales, que sería muy largo de enumerar.  El responsable de la fonda Ponga que junto a sus innumerables hijos regenta un prospero negocio.Y así podría seguir más tiempo del que dispongo.
He recorrido a otra velocidad los caminos, las pistas y los senderos que hace años me vengo "comiendo" con mis queridas bicicletas, y he disfrutado como un enano. Los colores de la primavera dejan un precioso bosque que en esta zona está surcado por multitud de riachuelos que le dan vida y color.
He visto un concejo que alberga un tesoro natural de valor infinito y que es necesario dejar como legado a nuestros hijos y dar a conocer a los que todavía no lo han descubierto. 




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