Pues como casi siempre no se cumplió con lo esperado. Estábamos en el valle de los ciervos. Lo anuncian como el valle más poblado de ciervos de Europa y es cierto. Pero el que escribe y sus amigos solamente hemos visto un ciervo al contraluz y a más de 100 metros de distancia. "Pardón" parecía un cervatillo pero no estamos muy seguros, era muy temprano y todavía no nos habíamos recuperado de la anécdota del año. Rápidamente el desnivel, la pista y la inmensidad del valle nos llevaron a otros mundo y si que pudimos ver infinidad de excrementos de dichos animales.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

Comentarios
Publicar un comentario