Lastima que en los vídeos nunca me quede reflejada la realidad de lo sucedido. Este vídeo solamente pretende ser un regalo para mis compañeros de viaje y un estímulo para que os animéis a recorrer la preciosa cordillera. Mis compañeros si recordaran los grandes espacias,las tremendas subidas, las interminables trochas, los bonitas vistas y el buen rollito de los que pasamos por allí.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Gracias Jose, es precioso.
ResponderEliminarBuuufff. Que cosita te entra en el estómago al recordar esos momentos con esa musiquita de flauta de los andes tan apropiada. lo dicho : una pasada maestro.
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