Ir al contenido principal

Entradas

Ganar a italia

Ganar a Italia siempre es una alegría y si es en el último segundo y de penalti más. Pero hacerlo en la tanda de penaltis y de la manera que se hizo más. Pero en ocasiones los partidos son solamente una excusa para ver a un amigo, para wasapear con las personas queridas o para compartir sentimientos. En mi caso lo de ayer fue un poco de todo lo anteriormente comentado y por eso esta crónica ha tenido que esperar a ver amanecer un nuevo día. El día número uno para muchas cosas, pero sinos paramos a pensar todos los días son numero uno. Yo, por suerte, dejaré la rutina diaria, me tomaré unas largas vacaciones y daré distancia a algunas cosas. Pero mi por suerte las personas están por encima de las bicicletas y lo material por detrás de la persona y eso hace que ayer haya vivido momentos importantes de la mano de amigos que han trascendido a las meras excursiones cicloturistas.  

Maderas de mi tierra

Telefonos de emergencia.

El ejercicio de hoy consiste en pensar. Pararse a pensar el los teléfonos de emergencia que tienes en tu móvil. En esos números a los que recurrirías si te sintieses indefenso como un niño. Esos números que ante cualquier circunstancia desequilibrante, no dudarías en pedir ayuda. Hace poco días he tenido que echar mano de ellos y creerme si os digo que han sido un bálsamo para mi estado de ánimo.

No hay rendición

Teníamos necesidad de parar en aquel polvoriento sitio. Teníamos necesidad de compartir una cervezas mientras los enormes camiones nos llenaban de polvo. Teníamos necesidad  de que nuestras caras jóvenes recuperaran el brillo y la alegría. Teníamos necesidad de recordar nombres, caras y situaciones de aquellos tiempos. Teníamos necesidad de saber por donde va la filosofía de vida o que se yo. Pero lo que no era necesario era pasarse el control de aduanas de una manera tan descarada. No era necesario tener que mentir a la autoridad portuaria. No era necesario pegarse ese acelerón para evitar que aquellos mastodontes cargados de cemento nos aplastasen. No era necesario hacerse el tonto de una manera tan descarada y tan solo por evitar una multa de 200 euracos. Además todo el mundo sabe que desde lo de las torres gemelas nadie sin autorización puede entrar en el puerto de mi ciudad.