Disfrutamos de ese espectacular momento. El sol apunto de ponerse y nosotros en la cima. La ascensión ha sido dura pero preciosa. Desde lo alto divisamos la lejanía, el sol reparte sus últimos rayos como puede y nosotros recuperando fuerzas para el descenso. Sin luces, sin compañía y sin ganas, iniciamos el descenso. Pero eso ya será otra historia.
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor

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