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Gracias a nuestra solidaridad...


Gracias a nuestra solidaridad disfrutamos de momentos especiales y tenemos la oportunidad de conocer historias diferentes.
Alex nos contaba que había iniciado el Camino se Santiago en París y que ahora retornaba a su casa de las afueras de París en su "detestable" bicicleta eléctrica. Nos hablaba de lo pesada que era y de la poca utilidad que  sacaba a su batería eléctrica. Su idea era olvidarse de esa bicicleta para su próximo viaje. En sus alforjas perfectamente ordenadas llevaba todo tipo de artilugios electrónicos y prendas de abrigo suficientes para pasar un fin de semana en el polo.
Encuentros especiales que solamente se producen entre amantes de la conversación y de las bicicletas. Lo cierto es que viajar en solitario significa eso, multitud de encuentros que hacen especial cada día y cada momento.  
Por eso hoy uno de septiembre, el día que los afortunados acabamos nuestras vacaciones y empezamos nuestra jornada laboras, ya toca pensar en el próximo viaje y en  nuestro próximo destino.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana