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Pedaleando por otros mundos.




Hemos decidido pedalear por otros mundo. Creemos en las personas poliédricas y nos aburren las personas que se limitan o se encasillan en una sola actividad. El pasado fin de semana he tenido la oportunidad de vivir otros mundos. Mundos del pasado, mundos del futuro, mundos oníricos y mundos emergentes.
Pero lo mejor de esos mundos, o lo que mas me ha gustado, fue sus habitantes. Personas en su mayoría jóvenes, con un comportamiento exquisito, con un respeto que se encuentra difícilmente. Con unos gustos muy sofisticados. Ordenadores llenos de imágenes impactantes, pantallas con colores saturados e información en ingles o japones. Pasión por personajes que pretenden salvar el mundo. Dibujantes internacionales y que su herramienta de trabajo es una tableta.Conferenciantes con una gran cultura del comic. Caballeros medievales con imposibles armaduras. Aerografos sobre cargados de trabajo. Comida china. Mesas llenas de cartas delante de absortos jugadores.
En fin una "fauna" especial y que me ha devuelto la confianza en el ser humano. Me han convencido, ellos si que pueden arreglar el desaguisado que van a heredar.
Solamente les diría que utilicen la bicicleta como medio de transporte. Que disfruten pedaleando por sus ciudades o por sus planetas. Que si es necesario las transformen y adecuen a sus necesidades. Que sientan el aire fresco en sus rostros y que luego sigan haciendo eso que tan bien saben hacer.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana