Es habitual encontrarte con ciclistas con rara indumentaria. Utilizando ropa polivalente y subidos en vetustas bicicletas. Seguramente trotamundos, seguramente con muchas historias que contar. Lo cierto es que siempre se nos va la vista hacia ellos . Nos seduce todo lo que dejan entrever. Nada de cascos, la licra no existe y las badanas ya no son necesarias, después de tantos kilómetros de bicicleta.
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor

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