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Un buen momento para empezar.


Llevo toda la semana dándole vueltas al tema de las buenas costumbres y los buenos hábitos para una convivencia saludable. y podríamos empezar por el más elemental de todos. ¡SALUDAR! Es tristísimo encontrarte con beteteros en caminos recónditos y no escuchar ni un triste HOLA. No deja de ser menos preocupante loa opinión que se están haciendo  los habitantes de las aldeas.Pensamos que son invisibles. No les vemos al pasar por delante de sus casas. No bajamos la velocidad, Vamos con prisa siempre detrás de nuestros compañeros. ¿ Qué esperamos? Con estos precedentes no es difícil que surjan los conflictos. Por si esto fuera poco siempre vamos en tropel. Una legión de invasores atraviesa  su territorio y lo hace como Atila. Asustamos a su ganado y les incomodamos cuando están realizando las labores diarias.
Es un buen momento para pararse a reflexionar y volver a lo de antes. Todos sabemos que es lo de antes. Esa armonía que existía en el campo, Esa paz interior que solían tener los campesinos.La calma que buscamos cuando salimos y que no encontramos porque no la llevamos dentro. En fin un montón de cosas muy largas de explicar y que el que escribe deja para otra ocasión, ya que le espera un fin de semana lleno de buenos momentos.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana