Ir al contenido principal

Una mañana en las carreras a ritmo de Green Day




Casi todos jovencitos y todos con ganas de ganar. Bicis y más bicis de primer nivel. Piernas apenas sin formar. Sol de primavera para hacer los recorridos técnicos. La pista con un spiker de cuarta categoría. Y mucha luz y entusiasmo en los ojos de todo el mundo. Solamente por el colorido ya merecía la pena estar en el velódromo.  La misma satisfacción que el la clásica de Lieja pero con jovencitos y jovencitas que no llegan a ser adolescentes. Y yo con mi gran brompton paseando y contemplándolo en primera persona.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana