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Si vas en bicicleta eres bien recibido. Si vas de la mano de quien me presentó todavía más. Los cubanos en su tierra usaban la bicicleta  casi como único  medio de transporte y esa necesidad o afición hace que te miren con buenos ojos. Y seguro que si echamos un vistazo a sus monturas, son vintage total. Ahora y con la vida europea todos tienen barriguitas prominentes y lo del esfuerzo físico les queda un poco lejos. Pero siguen siendo encantadores de serpientes
Lo cierto es que me fui a celebrar su fiesta nacional al mesón. Lugar multicultural y cajón de sastre para la condición humana. El violinista ruso. La pareja de colombianos. El gran conde. El bieno de los cinco dedos de wiski. Los adictos a las 18 cervezas diarias. El gordo y el flaco. Los de las ordenes de alejamiento.La boliviana que todo lo dirige. La gran mamá. El gran Segundo. Las cocineras tope de gama y nosotrossssssssssssss.
La comida era típica cubana. Tortilla de patata, ensaladilla rusa, empanada de carne y croquetas brasileñas. La verdad es que los recursos económicos pesan mucho en la cocina internacional.
Pero en el fondo estaba la devoción por la virgen del cobre y la música que llevan en su cuerpo y en su espíritu. Una alegría ver a mi anfitrión muerto de risa y persiguiendo todo el sabor caribeño que por allí pululaba.. Al final una isla en un mesón muy astur.

P.D. Y el único lugar de mi ciudad en el que solamente es verme llegar y muy amablemente me hacen un pasillo para  guardar la bicicleta en un delirante almacén, lleno de vidas.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana