En el Alto de la Varga lucía un confortable sol aquella tarde de primavera. La parada obligatoria al acabar la subida para reponer fuerzas y ver el paisaje. Si que me encontraba bien en aquel momento y por eso pienso volver a recorrer aquella preciosa carretera nacional escuchando la canción que te posteo.
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor
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