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Un buen día para probar esas botas de invierno





Me dicen que en el IBP index la ruta está marcada con un 148. Lo cierto es que me encanta este tipo de rutas. Poca bici y muchas subidas y bajadas extremas por terrenos intransitables. El bueno de Junco apareció con sus nuevas botas de invierno. Gorotex a precios astronómicos y una pintaza tremenda. Un buen día para el estreno. Solamente 30 km pero al final parece que has dado la vuelta a media Asturias. En seis horas tienes tiempo de pasar por infinidad de lugares y todos con una diversidad tremenda. Me detendré hoy en la bajada al valle por una senda empedrada y completamente rota. Un par de horas para bajar por el pedregal con sumo cuidado. Nunca había visto a un compañero perder la rueda trasera de la bici mientras la llevaba en su hombro. Nunca había caminado tanto tiempo por el cauce totalmente embarrado de un riachuelo de alta montaña lleno de cagadas de vacas. Nunca había visto entrar y salir agua y barro a partes iguales por mis zapatillas Shimano de verano. Mis uñas de los pies todavía tienen un cerco de barro que me recuerda por donde he pasado.
Mi querida Linda pulgosa totalmente embarrada y mis piernas con un cansacio notable me hicieron recordar el sábado por la noche, por donde había pasado. Al llegar a casa una llamada telefónica me hizo revivir lo acontecido unas horas antes.¡Cómo me gusta contarlo y enseñar las fotos! Las checas que nos tomamos esa misma noche me sentaron de maravilla.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana