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Es lo que toca


No había sido una mala noche, el canto a la esperanza estaba echado, incluso las 12 uvas habían entrado en mi cuerpo en los tiempos establecidos. No era la compañía deseada para iniciar el año pero si que había entre nosotros dos, una paz que me dejaba muy buen cuerpo y que hacia que me sintiese relajado ( gracias hermano).
Iba yo con mis sueños para mi hogar cuando en un instante surgió ella. La música sonaba a nuestro alrededor. De los bares salia la típica algarabía del que celebra lo que está por llegar..Me detuve unos instantes pero ella no lo pudo apreciar. Estaba allí sentada con una pequeña maleta y un bolso de mano. Eran todas sus pertenencias. Su figura menuda y su pelo canoso dejaban entrever a una persona mayor. Los brazos rodeaban su cara y la aislaban de lo que a su alrededor sucedía Sin duda era la primera noche que pasaba de esa lamentable manera.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana