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Haciendo la digestión

El pan de pita me había sentado muy, pero que muy bien y mi compañero de comida había estado a la altura de lo esperado. Ya solo nos quedaba "rumiar" en solitario la conversación que habíamos mantenido. Te puedes imaginar: ¿Quién somos? ¿A dónde vamos?, el sentido de la vida y cosas por el estilo. Todo hay que decirlo, una única cerveza no había logrado levantar nuestros pies del suelo. Pero la preciosa tarde merecía más. Así que una palmera de chocolate, un café y la música de Johnnie Taylor hicieron que me transportara a otro lugar. En el malecón, el agua rebosaba y las olas ponían un punto de picardía a la escena. La tarde fue cayendo y la luz fue ofreciéndome bonitas escenas que impartiré contigo en otro momento


Comentarios

  1. mmm palmeras de chocolate y bicicleta en el mismo dia, no se puede pedir más.

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¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana