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El don de la palabra




Unos días atrás asistí aun curso de mecánica de bicicleta, en la sede social de mi club. El fin de semana se presumía lluvioso y la opción de aprender algo de mantenimiento de bicicleta me parecía interesante. Tengo que confesar que si no llega a ser porque un buen amigo me mantiene a mis queridas trotonas, no se que haría (un millón de gracias PEQUE).
Pero hoy quiero hablar de la palabra y de la capacidad de comunicar de las personas. Me encontré con un gran comunicador. Cuando te sientas y ves que hay armonía en el interlocutor, que no existen las prisas con el verbo, que el lenguaje es llano y directo, la dicción es clara y limpia y que el "profesor" tiene sobrados conocimientos, solamente te queda escuchar, escuchar, escuchar y aprender, aprender y aprender.
Lo cierto es que personas como Vega, son un regalo de compañía. Me cuentan que hacer salidas con él es más de lo mismo. En sus rutas hay un poco de todo, actividad física, cultural, gastronómica y lúdica.¡No se a que espero, me apuntaré a su próxima salida!.


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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana