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todos en fila y calladitos




Siempre pasa lo mismo.Vamos todos en grupo charlando distendidamente hasta que llegan las esperadas rampas del día. Al principio todavía se escuchan comentarios, pero poco a poco se van acabando las risas y comienza el silencio.Primero es silencio, solamente sonidos del campo, luego empieza el crach,crach de los cambios bruscos de piñón y siempre acabamos con un concierto de jadeos que nos hace recordar situaciones más agradables. Es el momento de mirar hacia atrás y ver a tus compañeros. En tu fuero interno esbozas una sonrisa de satisfacción. En esta ocasión os he dejado atrás. Ahora toca retomar las conversaciones pendientes y esperar que la bajada no sea tan complicada como dicen.

Comentarios

  1. la única voz que se oye en las subidas es la tuya!! este sábado en Cangas lo pude comprobar. Voz de ánimo o contando historias que hace que la subida se pase en un momento...yes un fenómeno

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana