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Aquellos días de verano











Al subir estas fotos a mi blog, me acuerdo de Luisa. La veía habitualmente sentada en su ventana viendo pasar la vida, mientras atiende con dedicación a su amado marido. También recuerdo el sabor del helado que me pago y del tranquilo paseo que dimos mientras hablamos placidamente. Espero que disfrute viendo las imagenes porque ese es mi único objetivo. Pero tranquila Luisa, si no te gusta estas mañana tendrás otra buena dosis. o ¡eso creo!


Comentarios

  1. Me encantan tus fotos. Siempre te lo digo..
    gracias.
    crv

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  2. Preciosas imágenes. Valen tanto como tus palabras. Y eso es...mucho. Besos. MA

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  3. Una gozada para la vista Blue. Cuando sea mayor quiero llegar a hacerlas la mitad de bien que tú.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana