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En los ascensores

Lo de mis queridas bicicletas y los ascensores es toda una historia. Bluetomate es una señora y siempre sube con elegancia en estos estrechos artilugios, tan poco pensados para nuestras amigas de dos ruedas. Incluso en ocasiones se atreve a compartir habitáculo con apresurados incautos que no hacen reparos a eso de las estrecheces.
Lo de Dichewemy es otra historia. Se siente enlatada, nunca encuentra una posición cómoda para tan corto desplazamiento y no le gusta sentir el aliento de los desconocidos en su manillar. Otro problema añadido es el dejar su huella en los espejos o en las superficies que suelen adornar las paredes. Y otro más es el de el olor corporal de su propietario.Después de una jornada de montaña ,su olor corporal es más parecido al de un tigre, que al de un ser humano.
En ocasiones hemos montado en ascensores en los que apenas entrabamos, e incluso hemos tenido que subir andando hasta un cuarto piso, pero es que mis chicas son muy desconfiadas y no quieren que se las lleve el primero que pase por allí
Como mis trotonas se alojan en un trastero de una novena planta, tenemos que hacer con frecuencia maravillas para no molestar y no ensuciar nuestro entorno.



Comentarios

  1. uf la mia menos mal que es pequeñita, porque cuando bajo por la mañana mi ascensor siempre para en algun piso a recoger vecinos (yo vivo en el ultimo y el ascensor tiene memoria). es complicado, pero ya he conseguido que quepan hasta dos personas mas, y yo y la bici!

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