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A 300mts bajo tierra.







Lo sabia ,me lo había dicho Josera y así fue. Una experiencia espiritual. A 300metros bajo tierra, con poca luz y mucha humedad ,las cosas van de otra manera. Adentrarte en un espacio del tamaño de una catedral rodeado de estalactitas, el olor que todo lo invade y la humedad pegada a tu cuerpo con una temperatura constante de 12º, me produjo un efecto alucinógeno. Era una maravilla, me quedé mudo,no sabia para donde mirar, respiraba tranquilidad e incredulidad. Me sentía un ser afortunado y miraba para mis compañeros y me parecía que estaban en un estado parecido al mío. Era divertido quedarse solo y experimentar la sensación de soledad. Era divertido pedalear por un terreno tan diferente, en ocasiones piedras, otras veces arena y muchos kilómetros por una caja de tren plagada de traviesas ( ¡Como me quedó el culo!). Apagar las luces de nuestros cascos y ver un puntito de luz natural a 240m de nuestras cabezas fue sorprendente. Arrodillarnos para bajar la vista y contemplar un pozo natural de 80 mts, tampoco nos dejo indiferentes.El agua que cubría la galería en los últimos kilómetros nos refrescaba las piernas y nos ponía mas difícil la marcha sobre nuestras trotonas. El esfuerzo de caminar con mi querida Dichewemy al hombro durante media hora, fue la guinda al pastel mas delicioso que nos podíamos comer .
En definitiva una experiencia espiritual para nuestro cuerpo y nuestro espíritu. La música que te posteo creo que es la sonaba en mi cabeza cuando me sucedía lo que te he contado.


Comentarios

  1. Anónimo6/5/10 07:59

    Realmente me das mucha envidia, experimentas sensaciones únicas..., y siempre en buena compañia.
    Que no te quepa duda de que eres un privilegiado.

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  2. Ole vuestros wevos...

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  3. Guapísimo escenario pero… sinceramente, esos espacios tan cerraos y oscuros danme un poco de canguelo. ¡Lo que nos perdemos los cobardes! (o al menos un poco cagones)

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