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El tiempo de los regalos

"Cambiar de escenario,¡ abandonar Londres e Inglaterra y recorrer Europa como un vagabundo o, como me decía a mi mismo de una manera tan característica, como un peregrino o un palmero, un sabio errante, un caballero arruinado o el héroe del claustro y el hogar! De repente, eso no era lo que se imponía con toda evidencia, sino lo único que podía hacer. Viajar a pie durante el verano dormiría en  en almiares, cuando lloviera o nevara me refugiaría en graneros y solo me reaccionaria con campesinos y vagabundos Si me mantenía a base de pan , queso y manzanas y pasaba con cincuenta libras al año, como Lord Durhan eliminando algunos ceros, incluso me quedaría algún dinero para papel, lapices y una cerveza de vez en cuando. ¡Una nueva vida! ¡Libertad! ¿Algo sobre lo que escribir!" Patrick Leigh Fermor El tiempo de los regalos

Tenía que ser perfecto

Como la canción que sonaba en aquel lugar. La lluvia, el frió y las circunstancias hicieron que los viajes de estos días se fuesen a otros lugares más recogidos. Es de suponer que el sol y la primavera nos den sol y buen tiempo para poder llevar a cabo todos nuestros planes, pero mientras tanto...

No al casco en la ciudad

El que aquí escribe esta totalmente en desacuerdo con la obligatoriedad de utilizar el casco para moverse por la ciudad. Curiosamente el que escribe en esta bitácora no sale jamas con su bicicleta de montaña sin casco. No es el momento de dar razones, pero creo que con leyes como esta se nos esta entorpeciendo y dificultando mucho nuestra manera de movernos. Mejor se encargaban de facilitarnos carriles seguros y útiles, mejor nos hacían más visibles para los coches, mejor nos facilitaban el aparcamiento de nuestros vehículos, mejor planificábamos una ciudad más ciclable. Lo puedo disculpar la torpeza del que  legisla  porque nunca se ha movido en bicicleta y es comprensible  que  no entienda nuestras necesidades, nuestros riesgos y nuestros miedos. Pero no puedo entender que no pregunten, no salgan a la calle a mirar o no se tomen la molestia de ver sobre el asfalto nuestras necesidades.