Los viernes tengo una alegría más. Esta será mi tercera sesión de aerobic. Me han admitido en un grupo de profesores con amor al deporte y con sentido del ritmo. Mis sensaciones son inmejorables. Es cierto que mi coordinación no es la mejor del mundo, aunque tampoco soy torpe. Mi sentido del ritmo deja mucho que desear pero le pongo ganas. Mi afán se superación y mi constancia están muy por encima de la media y mi esfuerzo está a la misma altura que mi sentido del humor.
Lo cierto es que cuando empieza a sonar la música me concentro y empiezo a seguir los pasos de mi profesora y a flotar en una atmosfera muy bonita. No tengo ni un minuto de respiro hasta que llegamos a los estiramientos con que acabamos la sesión. Me encanta observar al grupo. Mis compañeros/as lo hacen muy bien y están en buena forma, poca chicha y bastante músculo. La música hace que me sienta bien y no importa demasiado si me pierdo en algún paso, enseguida me recupero y me vengo arriba. He de reconocer que en la ...
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor