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Viajes a tras dimensiones


Ataviados con extrañas armaduras y artilugios de formas caprichosas los encontramos en los parques de las ciudades. Practican curiosos rituales con  armas inofensivas. Supongo que sus actividades les obligan a llegar al campo de batalla, con las ultimas luces del día. Son silenciosos y muy reservados. Les importa muy poco lo que les rodea ya que su pasión les hace estar muy concentrados. Es difícil encontrar un líder, cada uno ejerce su papel.
Y cuando acaban la jornada se retiran con parsimonia, dejando lo todo inmaculado y listo para el siguiente combate.
Si el tiempo lo permite, en nuestra lluviosa Asturias, los localizaremos en el mismo lugar y a la misma hora. ¡Feliz fin de semana!

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana