Cadáveres de animales atropellados por los potentes coches que circulan por las carreteras comarcales. Nos encontramos habitualmente animales pequeños que deslumbrados por las luces o asustados por el ruido de los coches , se quedan paralizados viendo como se acercan a toda velocidad. La consecuencia es inevitable e irreversible.En esta ocasión ha sido un lagarto.
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor

Y demos gracias a Dios, hermano, porque aquí el despanzurrado ha sido solo un pobre lagarto, en vez de- como por desgracia viene siendo habitual- un ser humano.
ResponderEliminarEl becariu