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Vamos a distinto lugar


Un día cualquiera de este mes a primera hora del día. Un día estupendo con un amanecer de escándalo. El que escribe con una sonrisa de oreja a oreja se baja de su querida brompton. Ha sido previsor y lleva su mejor cámara fotográfica. No hay que esperar demasiado, solamente colocarse en el lugar exacto y esperar que suceda algo.El ciclista pasa y queda retratado al instante.
Pero me apetece hablar de estados de animo. El ciclista, podemos imaginar  como va, pletórico sabiendo que tiene una jornada más en la que va a hacer lo que le gusta. Solamente tiene la prisa que le deje llevar su corazón y sus piernas.
El que le retrata va sin prisa, disfrutando de la cálida luz. Sabedor de que le espera una bonita jornada de trabajo.Su trabajo no le pesa y además le reporta bienestar personal. La única prisa saber que la luz no dura eternamente.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana