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Cuando tu GPS pierde el control

Parece mentira pero que fácil es perder el control. Un pequeño contratiempo en forma de caída, un susto que te lleva al suelo o  un problema mecánico y todas tus coordenadas se vienen abajo. Esa inseguridad que hace que pilotes torpemente, que no sepas elegir la trazada buena y que siempre encuentres la piedra delante de tu cubierta. Pues eso que se acaba la ruta y retomas esos momentos para hacerte más fuerte. Esperas que todo vuelva a su lugar y ya esperas la próxima salida para alejar el mal sabor de boca que te ha quedado.

Comentarios

  1. Lo importante, a pesar de los contratiempos, es que al final todo deje un buen sabor de boca, incluso después de haber perdido levemente el control.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana