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Hablabamosssssssssssss

Mientras ellos comían sus bocadillos, nosotras hablábamos de nuestras cosas. Ese día nos llevaban por senderos tranquilos y con unas vistas espectaculares.Al igual que ellos, esa velocidad nos permitía ir hablando de nuestras cosas. Era un lujazo no volver a nuestro trastero en los próximos días. La luz del atardecer y el cansancio de toda la jornada nos hizo abrir nuestros corazones. Nos sentíamos las más afortunadas del mundo. Nos han fabricado para rodar, rodar y rodar. Si nos tratan bien mucho mejor. Esa sensación de felicidad al final del día es muy reconfortante. Y por delante nos quedaban todavía muchas cosas. Nuestros dueños nos habían puesto a punto, no hacíamos ni un ruido y estábamos finas, finas.
Y todavía había más. Nuestro destino era incierto, la planificación había dejado un espacio a la improvisación y a lo que los caminos dictasen. Nos despedimos con un "buenas noches" y en nuestros sueños ya estaba la próxima jornada

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana