Ir al contenido principal

Soñaba...





Soñaba que era yo el que al atardecer pedaleaba por aquel fantástico circuito. Me deslizaba con habilidad por las zonas totalmente embarradas. Subía la tremenda rampa con la facilidad del corzo que descubrimos el sábado en Lavandera. Clavaba mis frenos en aquellas curvas imposibles de tomar sentado en el sillín. Corría con la bicicleta al al hombro para subir la tremenda cantidad de escaleras que llevaban a la zona del hórreo. Cambiaba con rapidez de bicicleta para que la mecánica me dejase llegar el primero a meta. Saltaba las trampas de arena con la facilidad de un Hermida.
Pero la realidad me dijo que no, que a mi me reservaba el privilegio de ver el campeonato de España de ciclocross acompañado de grandes amigos y personas. Por eso pude disfrutar tremendamente con Nuria, Charly-Isabel, Jose Luis, Angel, Israel, Alberto, Calo, Ruben, Adrian, Alberto, Y por eso en este momento estoy feliz escribiendo estas lineas y revisando todas las fotos que allí hemos hecho.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana