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Se ponía el sol

Se ponía el sol detrás de mi casa y me pillaba en un momento especial. Me acordaba de mi buen amigo que está pasando por momentos dificiles. Mañana le toca una operación de nueve horas y su futuro será subir montañas durante una temporada. Pero acaso no es nuestra vida igual. Todos los días subiendo montañas. Todos los días volviendo a nacer y volviendo a vivir. Por eso llevo días recordando esos fines de semana de los 90, con mi buen amigo. Recuerdo nuestras sonrisas y nuestra inexperiencia en esto del montain bike. Nuestra vestimenta, nuestras bicis y sobre todo sus bicis. Aquellas klein tope de gama que hacían las delicias de todos los que le acompañábamos. Y ese color naranja de su tubería que recorría aquellos caminos todavía sin huellas de tacos gordos . Un gran beso para el y para todos los que visitáis esta bitácora

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana