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Bike-Polo en La Algodonera





Se celebraba este fin de semana en Gijón el campeonato de España de Bike-Polo y allí estuvimos para ver y disfrutar de este nuevo deporte urbano. Muchas bicicletas muy machacadas y construidas con materiales de segunda mano o incluso tercera y cuarta diría yo. Chicos llegados de diversas modalidades de ciclismo o de otro tipo de deportes urbanos se dieron cita en el barrio de La Calzada de Gijón para compartir un campeonato bastante diferente a los que estoy acostumbrado a ver. Camaradería y muchos partidos no oficiales fueron la nota predominante de lo que yo pude ver.

Espectadores acostumbrados a otro tipo de hokey se quedaba sorprendidos al ver el manejo de las bicicletas y la habilidad de los participantes para hacer de un deporte para ricos el polo, una diversión de bajo coste. Reglas muy sencillas y tres jugadores por equipo con el objetivo de meterla en la portería contraria, hacen que todo este deporte esté arrasando entre los jóvenes de las grandes ciudades.




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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana