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El Saja a primera hora.



Son las 6 de la mañana y ya no escucho los ronquidos de mis compañeros. No me apetece salir de mi saco de dormir. Con solo girarme la cabeza veo la naturaleza que me rodea, robles, césped y a lo lejos los arboles de ribera. La música son los sonidos de los pajaros que nos rodean. Se respira mucha tranquilidad. Los olores se van por el camino de los arboles y la hojarasca humedecida por las gotas de la noche.
Quiero disfrutar en silencio de estos momentos.Me levanto y salgo a atravesar los puentes y disparar mi Lumix para inmortalizar el instante. Se positivamente que las imagenes no podrán describirlo todo pero.....
Al cruzar el puente me detengo y me doy cuenta que el sonido del agua destaca sobre el resto de la escena.Me divierte bajar a la orilla y refrescarme la cara. Aprovecho el momento para coger, de nuestra improvisada nevera, un refresco con el que saciar mi sed.
Pero se rompe el momento cuando me llega el típico "cagaprisas" y me anima a ayudarle a recoger los restos de la parrillada de la noche. AL FINAL DEJAMOS EL BOSQUE TAL Y COMO LO HABIAMOS ENCONTRADO

Comentarios

  1. Anónimo2/7/10 08:50

    Siempre me han fascinado los bosques y los ríos..., uno nunca sabe lo que se va a encontrar cuando se adentra en cualquiera de ellos...y eso es justamente lo que me gusta..no saber..

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  2. "Hoy puede ser un gran día, pero seguro que aparece alguien y lo jode": lo digo por lo del cagaprisas ;-)

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana