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¿Era una acuarela?

¡Lamentable!

Si señores, aunque sea un poco vergonzoso esa es la pinta con la que llegue al Tiatordos(1951 mts), en un dia gris y con la montaña llena de nieve. Tengo que confesar que era el instante y el día adecuado. Tenía que ir . Y tengo que confesar que mis compañeros se portaron como lo que son, verdaderos compañeros. No hubo ni risas, ni lamentos, ni siquiera insinuaciones de algo que era evidente, ¡Eso no son formar de ir a la montaña!

Y todo en seis horas de paseo( a 1951mts)

Se suponía un fin de semana pasado por agua y así fue, pero los astros nos dieron seis horas para que pudiéramos darnos un homenaje a los sentidos. El homenaje gastronómico vino después y ese si que estuvo pasado por agua.¡Que manera de llover mientras nos metíamos en el estomago les fabes con xabalí, los callos y el requexon con mermelada. P.D. Si te quieres reir solamente tienes que ver mi siguiente post.

La rendición

Estaba el mar picado. Una sucesión de espuma saltarina invitaba a sumergirse y liberarse de ese sol abrasador de la Polinesia samoana. En cuanto se zambullía entre las olas, empezó a alejarse de la costa con una sospechosa facilidad. Cuando quiso volver, una poderosa corriente le arrastraba hacia aquel inmenso y desconocido azul del Pacífico. Forcejea. Jadea. Se agota. Hace señas a lo lejos. Desde la playa, ya lejana, un solitario turista responde a los supuestos saludos. El abismo de la soledad se abre ante él; después, la desesperación de la impotencia y un súbito terror repleto de imágenes de ahogados. Rendido a la evidencia, se deja arrastrar mar adentro, aferrado a la esperanza de llegar a otra isla, de que pase una canoa lugareña, de que suceda el improbable milagro ... Desfila su vida, al tiempo que las fuerzas le abandonan. Han pasado varios minutos, ¿varias horas?, y la corriente circular empieza a devolverle hacia la orilla. Darse cuenta le dio fuerzas para nadar con calma e...